Cartas a Julieta
Acabo de ver una película que, siendo el típico romance que cualquier mujer apreciaría, lleva un mensaje simple (tan simple que a veces se pasa por alto) y lo expresa de la forma más entretenida y didáctica: con imágenes.

Cartas a Julieta (Letters to Juliet) tiene como protagonista a la hermosísima y talentosa Amanda Seyfried que, por lésbico que suene, tengo que admitir cuán cautivadora es su imagen de chica buena y vulnerable pero al mismo tiempo, misteriosa y sexy.
No voy a meterme en lo que es el argumento de la película, para eso, quienes estén interesados pueden ir a este link (http://www.imdb.com/title/tt0892318/). Solamente quiero mencionar mis insignificantes conclusiones y las partes que más me gustaron.
Por empezar, los escenarios que muestran son hermosos; la típica imagen de una Italia romántica y veraniega, sin dudas, el mejor lugar y momento para encontrar a tu alma gemela. Los paisajes que se muestran parecen retratos vívidos y llenos de color. La música es… interesante, salvo por algunas versiones italianas de canciones muy conocidas en inglés, puedo decir que es una banda sonora muy decente: La voz de la “nuevita” Colbie Cailliat nos da la bienvenida y el adiós de esta historia que trasciende generaciones.
Por otra parte, la actuación me pareció muy buena. Aunque realmente no tengo idea de nada, yo sólo puedo decir que compro lo que vi y que, si bien el personaje del galán no me pareció cerrar del todo, sus ojitos claros y su sonrisa Colgate te distraen de los detalles. Además de los hermosos actos que muestran una época más solemne para el romanticismo (y que, estas generaciones no van a conocer): Cartas escritas a mano, enviadas por correo; búsquedas realizadas en persona, sin llamar por teléfono, enviar e-mails o preguntar a las operadoras, etc.
El guión fue simple: palabras claras para expresar deseos claros; la sincera empatía entre una mujer de 65 años y una de 25, los deseos de felicidad para quienes más amamos y la promesa de hacer todo lo posible para alcanzar lo que uno considera verdadera felicidad.
”Dear Claire, “What” and “If” are two words as non-threatening as words can be. But put them together side-by-side and they have the power to haunt you for the rest of your life: What if? What if? What if? I don’t know how your story ended but if what you felt then was true love, then it’s never too late. If it was true then, why wouldn’t it be true now? You need only the courage to follow your heart. I don’t know what a love like Juliet’s feels like – love to leave loved ones for, love to cross oceans for but I’d like to believe if I ever were to feel it, that I will have the courage to seize it. And, Claire, if you didn’t, I hope one day that you will. All my love, Juliet “
En conjunto, esta película señala las cosas más obvias que, muchas veces, en el camino de vivirlas nos olvidamos: No comprometas tu visión del mundo y de la felicidad por otra persona; si amás a alguien, debés querer estar con esa persona cada minuto de cada día; no hay que tener miedo de arriesgarse, aunque exista la posibilidad del rechazo o del fracaso; la vida, tristemente, sigue adelante, aunque nosotros necesitemos parar para pensar – no dejes que pase más tiempo del necesario para tomar una decisión; A veces, uno tiene su vida solucionada y parece el plan perfecto, pero no siempre es el indicado; Se puede vivir sin el amor de tu vida, tu alma gemela, tu mejor amigo y compañero, e incluso, se puede volver a querer, pero nunca va a ser lo mismo; no tengas miedo de hacer de tu vida un “desorden”, cuando encuentres lo que realmente te complete, todo se va a ordenar de a poco; más importante, nunca es tarde para arrepentirse.
Quizás suene muy cursi, incluso yo me siento un poco atascada (aunque puede ser la hamburguesa que comí) pero tengo que admitir que todo lo que escribí arriba es cierto para mi. Personalmente, tampoco se lo que es un amor como el de Julieta pero espero que, cuando llegue, si llega, siga los sabios consejos que saqué de esta película y no renuncie a una felicidad más allá de lo imaginable por dudar o tener miedo.
En definitiva, chicas, las únicas cartas que valen la pena escribir, son las de amor.
